viernes, 20 de diciembre de 2013

No hablé porque no había nada que decir.


Hoy entendido lo que dijo Einstein: "No hablé porque no había nada que decir."
Al parecer, hoy todo estaba dicho, ya no había más que sonrisas forzadas y un regusto de venganza al ver su cara de disgusto al verme allí.
Me pregunto como se puede odiar a alguien y a la vez quererlo y echarlo de menos. Es como una espiral de sustancias químicas que se arremolinan en sentidos contrarios.
Por ahora su cara de malestar me sirve, como fuerza, de que seguramente lo estoy haciendo bien. Que te odie y odiar no es malo, en cierta medida, y disfrutar del malestar en presencia de otros que te han subestimado, tampoco está de más.

Quizá sea solamente eso, un poco de odio. Un poco más en tu estilo, con su ironia y sus risas forzadas, con tus "no te hablo mirándote pero te miro para que veas que lo estoy haciendo". 

Bah, nunca hemos tenido solución acéptalo. Éramos el "quiero y no puedo" que la gente odia, y que a nosotros, extrañamente nos mantenía unidos. 
Nunca hubo solución ni final feliz porque simplemente no tocaba. Éramos demasiado distintos al resto como para darnos cuenta de que en realidad eso nos sostenía en este mundo lleno de locos, sí, locos como nosotros estábamos el uno por el otro.

Quizá solamente sea odio, porque ya lo dicen: "del amor al odio tan sólo hay un paso."

miércoles, 4 de diciembre de 2013

Grandpa.


Un día te pregunté si siempre estarías a mi lado, dijiste que sí. Pero como todas las personas mentiste.
Hace poco que te has marchado, sin decirme adiós. Te has marchado para no volver, para no abrazarme más.
Lo peor fue que te marchaste cuando yo estaba lejos, cuando no pude hacer nada.

Hay gente que supera estas cosas con alcohol, con deporte... Yo me emborracho de chocolate y recuerdos, hasta que pueden conmigo (ellos o las pastillas para poder dormir). Y me duermo para seguir soñando que no te vas, que puedo impedirlo, o que te quedas, para siempre como dijiste, no lo sé muy bien.
Sueño para poder abrazarte de nuevo, para ver esa sonrisa que al final solo era satisfactoria para unos cuantos.

Ojalá no te hubieras ido. Te echo de menos.

He superado rupturas que me han dejado el corazón hecho trizas, tristes despedidas y alguna que otra traición, pero se ve que no puedo. No puedo o no sé como superar tu marcha.
Todo me sabe a poco, y el mundo es un poco más gris, más oscuro, más... sin luz.

¿Cómo se quita esa sensación que pesa en el corazón? ¿¡Cómo?!
¿Como se dicen todo lo que deberías decir o se muestran las cosas que te han faltado por ver?
No existe respuesta alguna ahora, por tu parte para mis preguntas. Te marchaste con todas las soluciones y me dejaste un puzzle de muchos años deshecho, para que sola lo montara, y tú no lo vieras.
Sé que es mucho decir que por qué me has hecho esto. No es tu culpa, ni la de nadie en realidad. La vida que es así de puta. Pero a las putas se les paga y ella se ha cobrado ahora demasiado por un trabajo mal hecho.
Ella, o la maldita muerte. Que viene a recordarme lo poco que se puede disfrutar a veces de alguien.

Ojalá un botón para apagar los mares de lágrimas por las noches o los jodidos pensamientos. Ojalá un botón para quitarme los ojos tristes y devolverme tu sonrisa. Ojalá se terminaran las sonrisas tristes.

Ojalá un botón para olvidar todo desde el sábado.
Todo, excepto a ti.

martes, 26 de noviembre de 2013

Como si de plumas se trataran.


"¿Decirte que te echo de menos es demasiado?"
Sólo quiero decirle eso, es en lo único que pienso y perdóname si no puedo estar sin ti.

Hoy buscando en mi maldito ordenador he encontrado un maldito correo tuyo que descargué, no hace mucho. Es de cuando me querías.
Qué mal ha sonado eso, como si ahora fuésemos dos desconocidos, aunque en realidad lo somos.
Has dejado de llamarme por las noches para contarme cualquier estupidez, durante este tiempo he entendido que no quedabas conmigo por contarme las cosas o por hablar y pasar el tiempo como decías sino porque simplemente te gustaba estar conmigo.

Sabes... No lo he visto hasta ahora. Llámame tonta si quieres, pero el dolor y el daño no me dejaron ver que lo intentabas. Perdóname.

Últimamente he escrito mucho sobre perdonar y ser perdonado, pero yo no he conseguido perdonarte el daño que me hiciste (por mucho que me mienta a mi misma, ya sabes, lo de siempre).
Escribir... El único alivio de las personas a las que los pensamientos les pesan más que las palabras que pueden decir, y a mi me pesan, tanto que es como levantar esas pesas que tienen en los gimnasios que tú parece que levantas como si de plumas se trataran.

Es gracioso, ahora sólo recuerdo cosas buenas, y las malas me llegan, me hacen el corazón una pelota, le dan una patada y dejan paso a las buenas.
Lo que nunca tengo que olvidar es como ignorarte. Con los años he aprendido a como hacer que parezca que no me importas, cuando en realidad me mata por dentro no poder decir ni hola.

Supongo, que como en casi todas las relaciones, lo que nos unía ha desaparecido, como por arte de magia. 

Siento decepcionarte al decirte que no es así para mi, ni lo será y que, por mucho que lo evites, siempre estaré ahí preocupándome de que estés bien y que jamás te hagan daño.

Es estúpido querer al alguien tanto (y me refiero a amor o a amistad, que básicamente el amor es parecido, pero una dura más que el otro...) que llegarías a ponerlo por delante de ti mismo.

Es estúpido, pero eres de las pocas personas que van delante de mi. Una lástima que no lo leas o no quieras leerlo, nadie tan bien como yo sabe como decir: lo siento.

miércoles, 20 de noviembre de 2013

Forgive me.


Lo siento. Perdóname.
Por primera vez en una hora levanté mi cabeza y la miré. No sé que cara puse y en realidad no lo quiero saber, pero ella repitió: lo siento. Perdóname.

Nunca supe que decirle, en realidad yo le había estado haciendo daño durante tanto tiempo que jamás pensé en como se sentía o si en realidad ese dolor la mataba tanto por dentro como me está pasando a mi.
Ell, a pesar de todo, seguía ahí. La llamaba porque cualquiera me había hecho daño. No tenía excusa pero ella aliviaba el dolor. Siempre tenía las palabras adecuadas en su momento. Creo que ha sido a la única persona a la que he sabido abrirle mi corazón, pero no supe aliviar su dolor cuando me pedía perdón.

Se ha ido lejos. Para olvidarme me dijo. Me dio un beso, que sonó totalmente a despedida y me dijo que jamás podría querer a alguien tanto como a mi.
Antes de cerra la puerta volvió a repetir: Lo siento. Perdóname.

He abierto muchas veces su conversación, para decirle que yo también lo siento y que en realidad la he querido, tanto como a ninguna.
Tal vez mi forma de quererla no es la que se mereciera, y tal vez por eso ella lo hizo. Decidió que si no la quería, ella tampoco me estaba haciendo daño.
No se lo pregunté, y llevo 3 meses sin verla. La echo de menos, pero no se lo voy a decir.

domingo, 10 de noviembre de 2013

Back in time.


¿Qué coño pasa con el tiempo? Se detiene cuando miro sus ojos y me devuelven la mirada. Hay veces que me cuenta cosas y en realidad no la escucho, sólo la miro. Miro su imagen a cámara lenta.
Entonces me dice que es hora de irse y el mundo va demasiado deprisa. Ella y yo acostumbramos a despedirnos como si nada ocurriese. Nada de besos ni abrazos, por mucho que nos hayamos amado esa noche. Es extraño, esos últimos minutos con ella se van demasiado deprisa.
Y vuelve a detenerse el mundo, ese segundo en el que yo arranco el coche y ella camina hacia su casa y en un último suspiro, se gira y me mira.
Creo que siempre tendré esa imagen de ella, girada, sonriendo como si nada malo ocurriera en ese instante.
Hoy ella me ha olvidado, y sólo nos queda el recuerdo. Es triste que sólo la recuerde.
Hice que le preguntaran que recordaba de nosotros, aunque no fuera realmente un nosotros. Me dijeron que recordaba siempre el último momento de estar juntos, cada noche, el momento en que ella se gira y me ve mirándola y arrancando mi coche.
Pensé que era el destino que ambos recordáramos lo mismo.
¿No me entiendes? Yo te necesito. Ya no quiero que me quieras, sólo que me recuerdes.
Ah! Es que no sabéis lo que duele escuchar que dijo que recordaba aquella imagen porque no quería recordar nada de lo que ocurría antes. Para ella era, de verdad, como si no nos hubiésemos amado hasta enloquecer.
En realidad, sólo enloquecí yo. La buscaba con la mirada, quería saber que hacía y cómo. Se convirtió en una obsesión.
Enloquecí por amor, y me obsesioné con un pensamiento, con una idea. No con ella. Había olvidado el sonido de su risa y su cara cuando tenía un orgasmo, había olvidado sus "te quiero" y como brillaban sus ojos al verme.
Un lástima que ya sólo me quede una idea, un pensamiento y un triste recuerdo de lo que fue el primer amor de mi vida.

martes, 5 de noviembre de 2013

Late, too late.


Recuerdo que hacía frío. Pude ver el humo saliendo de mi boca. Es tarde, pensé.
Miré el reloj, las 5 a.m. Me dí la vuelta y vi tu cuerpo, tumbado en ese sofá, desnudo y perfecto.

Cogí mis pantalones, me vestí y me fui. Me preguntaste por qué, pero no tenia la respuesta adecuada.
Pensé que las cosas no me podían ir bien a mi, contigo. A mi, que me había pasado la vida de boca en boca hasta que topé con tus labios. A mi, que había vagado por las tierras de nadie con las cicatrices más profundas que hayas visto jamás. A mi, que fui capaz de ser insensible y no pensar en otros hasta que te conocí.
¿Cómo me podía ir bien a mi?
Sabes, no me fijé. No vi que me lamiste las heridas, que tocaste con tus dedos mis cicatrices, besándolas cada una de ellas. No vi que me mantuviste despierto mirándote, y no me fijé que había dejado de ver las películas porque sólo te miraba a ti.

Perdóname, no lo vi. Me di cuenta cuando estaba solo, cuando nadie me besaba las cicatrices y volvían a doler, cuando entraba en una fiesta buscando tu rostro o cuando empecé a trasnochar como hacía antes, buscando unos labios como los tuyos, que saciaran mi hambre de ti.

No me di cuenta a tiempo.
Hoy te he visto, con otro. He notado un apretón en el corazón y una flecha que se clava pero no hasta matarte.
Siento haber sido ciego, pero dicen que el amor no nos deja ver, y sin duda, tú has sido mi amor.

lunes, 4 de noviembre de 2013

So sorry.


Después de eso, no te echo de menos, bueno, en realidad miento. Te echo de menos no a ti sino a nuestras risas, a las miradas cómplices, a los besos en madrugadas. Echo de menos los “te necesito”, mis “ahora mismo voy”, los “¿Donde estas?”, mis “A tu lado como siempre”.

Pensé que sentiría un gran vacío en mi vida el día que te marcharas, pero en realidad no. He sentido algo que es dolor, pero mucho menos que cuando jugábamos a hacernos daño.
Ese tipo de dolor nunca se olvida, deja cicatrices tan profundas que aunque seas feliz, y hablo de ser totalmente feliz, aún duelen.
La verdad es que ese dolor ya forma parte de mi, de mi vida, y por suerte (creo) de mi pasado.

Me llamaste una noche, diciendo “lo siento”, y colgaste.
Sabía que estaba pasando y simplemente lo acepte, ambos necesitamos tiempo para reconstruir las ruinas que hemos dejado del otro. Porque, aceptémoslo, nos hemos dejado en ruinas, tan en ruinas como Pompeya después de la erupción del Vesubio.

Quizás por eso lo único que dijiste fue “lo siento”, para poner el primer parche de muchos en mi vida y después desaparecer, para ser aquel primer arqueólogo que se interesa por restaurar las ruinas.

Es verdad, me lo repito mucho, que te fuiste porque era lo correcto y lo bueno para los dos. Pero me pregunto que pasaría si te hubieras quedado. ¿Qué seria de nosotros?

Es una buena pregunta, que por cosas del destino jamás tendrá respuesta.

martes, 29 de octubre de 2013

W.


Desbloquea, entra y mira su conversación. Cierra, bloquea. Piensa y rumia si debería decirle que lo siente. Desbloquea, entra, busca su conversación y escribe. Escribe, borra, escribe, borra. Borra, cierra y bloquea de nuevo.

Él mira la pantalla, sin pestañear, como ido. Ve un rótulo verde que pone: "escribiendo...". Desaparece, vuelve, desaparece.
Hace días que ocurre, pero no le da importancia. También le pasa, no es fácil hacer salir las palabras, sobretodo si salen del corazón y no de la cabeza.

Siempre hay un punto en que ambos miran la misma pantalla, pero ya no les dice nada.

He pensado que a mucha gente le ocurre, lo de escribir y borrar digo, pero eso sólo ocurre cuando no hay nada que decir. Cuando lo tienes claro escribes, grandes párrafos, llenos de vida, de sentimientos. Cuando no, ocurre, escribes y borras,  lo lees y no te convence. Demasiado sincero quizá, o demasiado rudo. Vuelves a leer, suprimes una parte y la cambias. Pero por mucho que leas, jamás estarás contento con el texto. En realidad, no tienes nada que decir.

Aceptémoslo, hay veces que estamos más guapos callados.

miércoles, 23 de octubre de 2013

Trust me


Le advertí que no jugara conmigo a "quién puede más", le advertí que saldría perdiendo, pero no me hizo caso.
Y estamos en ese punto de la relación en el que ambos tiramos, hacía el lado contrario, sin acompañarnos, sin pararnos a pensar que es lo que el otro necesita.

Hace tiempo que no me paro a pensar si te hago daño, tú tampoco lo haces. No me mientas.
Mentir... De eso hemos aprendido mucho, nos hemos llenado hasta arriba de falsas ilusiones y de comentarios bonitos, nos llenamos de falsos besos y abrazos.
Se nos daba muy bien, tengo que aceptarlo.

Y aquí estoy, esperando bajo la puerta de tu casa, para decirte que se acabó, que ya no puedo más. Que has conseguido que venda mi alma al diablo, y que me vaya lejos, que ya no me queden lágrimas que llorar en los parques, ni ilusiones por ver.
Que nuestro juego se ha convertido en algo tan destructivo como atractivo al mismo tiempo, y tenemos que parar.

Basta! No me hables, no me cuentes más mentiras, no me grites "te quiero's" vacíos para que me quede, para que podamos seguir destruyéndonos. Era divertido, ahora me duele.

Duele hasta pensar en ti. Así que no quiero.
Basta! He dicho que basta! No hables, sólo mírame y dime alto y claro que no me quieres. Calla, no vuelvas a decirme que no puedes hacerlo porque no es verdad. Deja de mentirme.

Está bien, gracias.
No llores, sé que no lo entiendes, pero nos estoy salvando de nuestra destrucción, como dicen los ingleses: "Trust me".

martes, 22 de octubre de 2013

LN Granada.


Entró al metro como cada mañana. Siempre que salía llevaba los cascos puestos, con Avicii o Hardwell sonando estridentemente.
Eran las 8.20, miró atentamente como llegaba el metro, bastante lleno de gente (como de costumbre).
"De nuevo la horda de zombies ha llegado, run." Se rió para si misma, pero es que toda aquella gente con cara de perro y ojeras profundas le recordaban a "The Walking Dead".

Miró dentro buscando algo interesante que admirar durante los 20 minutos de metro que le quedaban (nadie dijo que vivir en una gran ciudad fuera fácil).
Buscó con la mirada, pero nada. Cambió la canción, sonaba LN Granada, de Supersubmarina. 
Le encantaba, demasiado bonita para ser cierta, tarareaba mientras su pelo se deslizaba por sus mejillas.

Se abrieron las puerta, y entró. Él con sus ojos azules como el cielo al alba, con su barba de un par de días.
En el fondo, siempre lo buscaba.

Él la miró como todos los días hacía. Con ese metro llegaba unos 5 minutos tarde a clase, pero la veía todas las mañanas, a ella, a sus ojos castaños y a su larga cabellera oscura.
Ella lo miraba, como siempre y hoy no iba a ser distinto, sus miradas se cruzan, y ella ríe.
Aparta la mirada, como avergonzada de que la vea, sin conocerla, tal y como es.

Ella se baja una parada antes de lo esperado, él dos detrás de ella.
Se ven todas las mañanas, sin conocerse saben exactamente lo que necesitan saber el uno del otro, excepto su nombre.
Se conocen más que algunas parejas que llevan años y para ambos eso es confuso, pero nadie dijo que el amor nos dejara las cosas claras, no?

lunes, 21 de octubre de 2013

Te hiero.


Él no entendía por que ella lo retenía, porque seguía queriendo estar a su lado, si, de alguna forma, ella había decidido que su corazón debía pertenecer a otro.
Le pareció egoísta, pero él hacía lo mismo. La retenía con una fuerza fuera de lo normal, como si tuviese miedo que, al dejarla libre, realmente se fuera.
Ella le hacía sentir como si de un ave se tratara, volaba por encima de sus cabezas cuando estaba con ella. Era, como estar chutado, como una droga que te llena y a la vez, cuando esa agradable sensación se termina, la vuelves a necesitar.
Ella era su droga.

Sonaba bastante mal, pero sin ser suya, deseaba que lo volviera a ser. Tocar su cuerpo, con la punta de los dedos y notar como se estremecía, eso quería, eso necesitaba.

Hubo una vez que ella estando lejos le dijo algo, fuerte y contundente, le dijo "te quiero" aunque el entendió "te hiero", y no le pareció extraño escuchar aquello, porque en realidad si, lo hería.
Se consumía cuando estaba sin ella como una colilla encendida y puesta en el cenicero, se consume lentamente sin que nadie lo evite.

No entendía su relación, llegaba a un punto de: "ni contigo ni sin ti".

Eso simplemente, lo mataba por dentro.

domingo, 15 de septiembre de 2013

Lost.


Hoy sin querer me he puesto a ver fotos de hace unos cuantos años, y sin querer me he puesto a recordad.
No he podido rememorar casi nada bueno, pues con más de la mitad de las personas que aparecen en mis fotografías no me hablo.
Simplemente, lo que pasó en esos años se quedó ahí, no fue a más y es triste, la verdad.
He podido recordar alguna tarde de charla en los bancos, aunque no ha venido a mi mente ningún recuerdo capaz de aguantar, de ser firme.

Supongo que al paso de los años pierdes y ganas gente. Y los que conservas, nunca sabes la razón exacta de por qué confías en ellos aún o el hecho de que sigan a tu lado es por el interés de ambas partes.
Las relaciones son bi-direccionales, lo que las hace un poco más complejas, pero al fin y al cabo nada perece en el tiempo.

Simplemente pensar que durante toda mi vida puede que la gente nunca sea la misma y que sus recuerdos se irán con ellos, me resulta extraño.

Pero quien sabe, tal vez llegue un momento en que la gente siempre sea la misma, y sus recuerdos se queden con nosotros para siempre. Pero... Quién sabe.

lunes, 15 de julio de 2013

Far far away.


Mi padre se ha negado completamente durante los últimos meses a aceptar que me quiero ir a vivir a 400km de casa.
Nunca le ha sentado bien eso de quedarse sin sus niñas (y hablo en plural dado que mi hermana también se va fuera a vivir).

La verdad es que ver su cara cuando me pregunta por qué me voy me hace plantearme algunas cosas.
En realidad me voy por huir, en parte del sentimiento que mi propia carrera, la que me debería gustar y a lo que debería dedicarme, me genera. Por otro lado por limpiar, limpiar la mente, conocer personas nuevas y cambiar de aires.

"Cambiar de aires", siempre he creído que eso es una excusa para huir, y en realidad lo que me digo a mi misma es que es lo mejor.
Sé con certeza que es lo mejor para mi, y ya no hablo académicamente, hablo de forma personal. En poco tiempo han ocurrida tantas cosas que se me escapan de las manos, no se puede hacer daño a alguien e intentar que en 3 meses vuelva a ser todo como antes, mismo sentimientos, mismas ganas. Hay que darle tiempo al tiempo, y en mi caso, algo de distancia.

He pensado en todo lo que dejo aquí, me he planteado decirme a mi misma que huir no es la solución, pero en realidad tengo ganas. Veo como algo nuevo, algo que puede enriquecerme como persona y sin ninguna duda enseñarme a ser mucho más fuerte.

Lo que aquí se queda puede ser perecedero, puede que cuando vuelva, aquellos que ahora me llaman amiga y cuando necesitan algo me buscan, en unos meses se hayan olvidado de lo que significa la amistad. Puede que no lo hagan, puede que se esfuercen por seguir con una amistad que, aunque en la distancia, merece continuar fuerte.
Y de amor, ni hablemos.
Un día lei algo que me hizo reflexionar bastante, os cuento: "A lo largo de una adolescencia una persona conoce a una media de 2000 personas. Supongamos que el 50% son de tu sexo opuesto, y de esos tenemos que eliminar los que no seas de tu edad o 3/4/5 años de intervalo, con eso nos quedaríamos con unas 100 personas. De esas personas cuantas pueden llegar a gustarte, pongamos que 2, y de esas cuantas puede que te correspondan?
Existe una probabilidad del 0.00001% de que alguien encuentre el amor entre los 15 y los 20 años. Así que ni la distancia ni el tiempo sean un impedimento, dado que lo más imposible ya ha pasado."

Si, se me quedó la misma cara que a vosotros al leerlo.

Así que poco me une a lo que ellos llaman hogar.
Para mi, es como una nueva aventura, un largo camino que debo recorrer sola y que si me quieren acompañar que lo hagan por el camino, como en Forrest Gump.

Si no nos arriesgamos cuando tenemos la suficiente edad y valor para hacerlo... Cuándo lo haremos?

viernes, 5 de julio de 2013

Principio de Acción-Reacción.



Me podéis decir por qué creéis que puedo con todo? Me refiero a que la gente en general piensa de mi que nunca puedo estar mal, que al final es todo una tontería por la que no vale la pena deprimirse porque todo sale bien.

Me hace gracia, hay quienes me decís: “Si tú no puedes, quién puede?”
Sinceramente, y supongo que como todo el mundo, tengo momentos en que me siento la mierda más grande del mundo, en los que veo cosas que no son y fantasmas donde no los hay.
Y no, no soy una persona fuerte, no soy alguien capaz de soportar todas y cada una de las cosas que le echen a la cara.
Soy como soy, ni más ni menos. Soy llorona, quejica, empática y por suerte o desgracia demasiado confiada, confío en que la gente puede cambiar si le das razones, en que se puede ser bueno por naturaleza. Tengo mala leche y muy mal despertar, poca confianza en mi misma y soy incapaz de verme cosas buenas.

A pesar de ello tengo la idea de que si no te gusta, no mires. No me vengas a decir nada sobre mi carácter, sobre como soy o puedo actuar dado que (perdonadme por lo que voy a decir) voy a utilizar tu idea y tus pensamientos sobre mi como papel higiénico.

No es nada más lejos que la verdad. Cada uno tiene su historia, tiene cosas y problemas que los demás son incapaces de ver o percibir, que no todo aquello que ves en la fachada es verdad.
En mi caso, no soy alguien fuerte, confiado y con ganas de comerme el mundo. Es algo que yo tengo claro y lo demás no.

Hay gente que tiene percepciones de si mismo que no son reales, no se ven como la gente los ve a ellos mismos, se menguan y deciden auto-engañarse en que no pueden hacer nada de lo que se les proponga porque van a fracasar.
Esto, sinceramente es una deformación de la personalidad. Hay que saber como se es, y en base a esto poder ajustar tu vida, tus actos y también sus consecuencias.

En “Los chicos del coro” hay una escena en la que uno de los profesores mueve la mano y al segundo se la agarra fuerte, mientras dice “Acción-Reacción”. Es la pura verdad, hasta la física tiene un principio llamado: “Principio de acción-reacción” en el que un cuerpo cuando golpea algo recibe la misma fuerza pero en sentido contrario. Puede que en esto se base el Karma. Que sea un mero principio de acción-reacción, que la gente reciba lo que da, en la misma magnitud y fuerza.

Mi caso pienso, no es distinto. No seré la persona más fuerte y decidida del mundo, me derrumbaré a la primera que me peguen un golpe duro, pero puedo asegurar que la reacción a estas acciones será levantarme, poner la otra mejilla para ver si esta vez golpea tan fuerte que me deja K.O.

Hay que tener una percepción de uno mismo y saber que no cambiará que si con 15 años ya lo daba todo por los demás con 20,30,60 también lo dará. Que si te falla una vez con 15 con 20,30,60 lo volverá a hacer.
Las personas no cambian, sólo que al madurar se enseñan a esconder su rabia, su envidia y sus celos.
Entonces, qué mejor que conocerse uno mismo? ¿Qué mejor que llorar hasta la saciedad cuando nos haga falta y reír a carcajadas para aliviar el dolor?
Nadie puede decirnos cómo somos. En realidad pienso que ni nosotros mismos sabemos la fuerza que llevamos dentro.

sábado, 29 de junio de 2013

He She Their.


Él la mira desde arriba mientras ella apoya su cabeza en su regazo. No se sabe expresar a si mismo lo que siente cuando la ve. Le diría muchas cosas pero en su cabeza suenan extrañas o demasiado atrevidas. Han pasado por demasiadas cosas.

Ella apoyada en su regazo lo ve reflejado en un cristal, la está mirando. Sabe perfectamente lo que siente cuando está junto a él. Todo es como debería ser. El mundo desaparece en la oscuridad de sus ojos cuando lo mira, el mal no existe para ella si él está cerca, pero han pasado por demasiadas cosas.

jueves, 27 de junio de 2013

Giulietta


Shakespeare escribió una de las historias de amor más hermosas y fatídicas, hablo de Romeo y Julieta (lo aclaro porque no sé que tipo de gente leerá esto, bueno ni siquiera sé si lo lee alguien, pero por si las moscas).

Ambientó la narración en Verona, Itália. Creo que todos sabemos en que consiste la historia de estos amantes, bueno, pues en Verona actualmente se encuentra la que llaman "La casa de Julieta", en ella se encuentra el famoso balcón y claro está una gran escultura de Julieta.

Dicen, que para tener suerte en el amor debes tocarle la teta a Julieta (es un poco irónico, dado que Julieta se suicidó por amor, un amor que no le dejaban vivir ni disfrutar), y si además le puedes escribir y dejar la nota entre los viejos muros de su casa.

Con 13/14 años, no lo recuerdo bien, fui a Verona con mis padres, y sí, fui a "La casa de Julieta", dado que anteriormente había estado en la casa de Shakespeare en Oxford, pero eso es otra historia.
Llegué y la vi, una majestuosa estatua de color marrón con la teta derecha (la que da suerte en el amor y eso) de color amarillo, como si fuera oro. Toda ella brillaba bajo la luz del medio día que conseguía meterse en aquel patio.
La recuerdo hermosa, y alta.
Subí con mi padre y le toqué la teta. La verdad es que le pedí un poco de suerte en el amor ( a esa edad sigues creyendo en príncipes azules y eso), pero además recuerdo haberle pedido papel y boli y pedirle con todas mis fuerzas que me diera amor, del que pudiera considerar verdadero, de los de película de Hollywood, de los que duele el corazón cuando se acaba. Le pedí un amor de esos.
Metí mi pequeña nota entre sus muros y me fui, pensando en parte que no serviría para nada y deseando por otra que funcionara.



Nunca he creído en nada de esto, ni le atribuyo mi vida amorosa a este hecho, pero tengo que aceptar que aunque unos años después he tenido un amor de esos que amas con locura, de los que duelen cuando se acaban.
Los he tenido dulces y suaves, en los que los besos rebozan amor y también en los que odias con la misma fuerza que amas.

Tengo curiosidad por saber si aun estará mi pequeña nota, con mi letra torcida en aquellos viejos muros.  Mi intención es volver a Verona y agradecerle haber podido tener amores como ese, de saber que es querer a alguien tanto que incluso duela.
Y si vuelvo, pedirle un favor más, pedirle algo tan fuerte y perecedero como grande sentimentalmente.

Nunca he creído en estas cosas, pero quizás pueda darle la gracias a Julieta por conspirar para que los grandes amores surjan y no mueran en cenizas.



lunes, 24 de junio de 2013

San Juan



Ayer fue la noche de San Juan, el solsticio de verano, una noche mágica dicen…
Depende de dónde seas hay unos rituales, en mi caso escribo tres buenos deseos en una hoja, los cojo fuertemente con la mano mientras a las 12 en punto, salto 12 olas, una por cada campanada y después lanzo mis deseos a la hoguera, para que el humo los devuelva al universo y me escuche (muy filosófico todo esto del universo…).
Otra gente lanza 3 deseos buenos al mar y otros tres malos a la hoguera, para que se quemen y no vuelvan.
En mi caso los malos mejor ni escribirlos ni desearlos, no sea caso que el universo se equivoque y me haga cumplir cosas malas.

Bueno, a lo que iba. Ayer, como buena noche de San Juan lancé mis deseos a la hoguera, y me sorprendí a mi misma de mis deseos.
No los tuve que pensar mucho, la verdad salieron solos, mi mano escribía y el boli obedecía. Cuando quemé el papel me di cuenta de que la mayoría piden deseos para si mismos, yo los pedí por los demás.

Al menos si se cumplen que hagan feliz a personas que quiero, que merecen cosas buenas, dado que siempre he pensado eso de que “el futuro y nuestra suerte los elegimos nosotros”, los deseos no sirven, esperar que los demás lo hagan por ti aún menos.
Así que si realmente se cumplen mis deseos veré algo que alegra a cualquiera, una bonita sonrisa y la felicidad en personas que quiero y sinceramente, espero y solo espero que esta vez y sólo por esta el universo me escuche y cumpla lo que deseé.

viernes, 14 de junio de 2013

Last Chance.


Pensamos que tenemos todo el tiempo del mundo, que podemos guardarnos las cosas para nosotros, que podemos agradecer a las personas lo que hacen por nosotros más tarde.
Nunca pensamos que puede que no haya más tiempo.

Es tan simple como parar en una carretera o estar dando clase, y enseguida el vacío.

Nadie se pregunta que pasaría si nos ocurriera algo malo. Para mi desgracia he estado en una de las dos partes, en la parte que llora y se pasa tardes en el hospital.
No es agradable ver como pierdes a alguien tan lentamente que se te escapa de tus manos, que no puedes hacer nada por impedir que esa persona se vaya de tu lado, que su corazón deje de latir.
En este mundo no nos avisan de que en un segundo la vida puede cambiarnos, puede dar un giro de 180 grados, de poner nuestro mundo del revés.

Así que sonará típico, pero... Decidle a vuestra madre que la queréis con locura, que cada día que está a vuestro lado es un regalo. Decidle a la persona que amáis lo que sentís por ella, lo que cada día os hace sentir cuando la veis llegar y se os ilumina la cara. Agradeced todo a las personas que velan por vosotros porque hoy las tenéis y tal vez mañana, pero todo os puede cambiar en un segundo y os aseguro que si no lo habéis hecho os arrepentiréis.

Más vale decir hoy lo que merecen escuchar que quedártelo en los labios y no poder decirlo jamás.

jueves, 13 de junio de 2013

No pain, no gain.


Muchas veces dejamos que el miedo nos invada, que nos paralice y llene todos nuestros pensamientos, no entendemos que ese miedo lo creamos nosotros y que, de la misma forma que fue creado también puede ser destruido.

Eso me recuerda en parte a la filosofía de Nietzsche, en la que según él hay cosas (en su caso Dios) que el mismo hombre ha creado pero ha olvidado su creación para acabar sometido a ella.
Pues con nuestros miedos pasa lo mismo.

Se puede tener miedo de todo, de terminar solo, a fracasar, a hacer el ridículo, a defraudar a alguien... Todos ellos surgen de las inseguridades que tenemos en nosotros mismos, mi pregunta es: ¿Si confiamos ciegamente en nosotros (dado que somos los únicos que haremos cosas por nosotros mismos) por qué nos auto-criticamos con fervor y rabia?

No lo entiendo.
Sabemos, y de sobra, que el ser humano es egoista, que piensa por él y no por los demás, no es un secreto que el altruismo está en extinción, entonces si lo sabemos... ¿Por que dejamos que los miedos, provocados por otros nos impidan hacer cosas?

Que ningún miedo a fracasar te impida hacer lo que debes y deseas.
Creo que como una amiga, alguno deberíamos tatuarnos-lo: "Lo que no se intenta nunca se sabe."
Y creo que no hay verdad más grande.

lunes, 10 de junio de 2013

True life.


Hay veces que no es suficiente saber las cosas, te las tienen que decir.
Puede que tengas un buen amigo que te escuche pasadas las 4 y que sin más comprenda aquello que dices.

Nunca debemos dejar que el preocuparnos por otras personas esté por encima de preocuparnos por nosotros mismos, simplemente no tiene sentido.

Tiendo, hablando de mi persona, a poner a los demás por delante de mis prioridades, con los años me he enseñado a controlarlo y a no esperar nada de nadie, puesto que de todas aquellas personas de las que he esperado cualquier cosa me han defraudado, lastimado e incluso avergonzado de tal manera y con tanta fuerza que a base de golpes me he enseñado.

El ser humano es así, se enseña golpe tras golpe, levantándose de la caída y recuperándose del golpe a cada cual más fuerte y contundente que el anterior.

La gente dice que "la vida aprieta pero nunca ahoga" pues en mi caso, mi vida me ha dejado sin respiración hasta ponerme morada.
Puedo decir que soy superviviente de mi propia vida, en la que mis decisiones me han llevado al caos, a la máxima incertidumbre y al punto álgido del dolor, pero también he estado en la cima, he llorado de felicidad y he reído a carcajadas.

La vida se trata de eso, de ser una luchadora, de afrontar las penas y los retos, de pillar "al toro por los cuernos", de mirar a la muerte a los ojos y decirle que te deje un día más.
La vida no es más que el resumen de nuestras decisiones, de nuestros actos y del cruce de caminos con otras vidas. Así que jamás hay que olvidar lo que somos, ni de lo fuertes que hemos sido y mucho menos de que sabemos recibir golpes, asimilarlos y reírnos en su cara y decirle a la vida: "golpeas como una nenaza."

miércoles, 5 de junio de 2013

Avanti.


Me pregunto muchas veces ¿por qué dejáis escapar a alguien que queréis cuando sabéis que es completamente vuestro?

Dejáis de luchar por esa persona cuando os ha entregado todo lo que tenía, cuando debería de ser al contrario. Deberías de despertarte todas las mañanas pensando que harás para sorprenderlo/la, si vas a tener 15 minutos de tu tiempo para darle un beso, decirle que le quieres y marcharte a tu casa, pero en cambio nos dedicamos a dejar de hablar, de dar largas para no ver a esa persona.

La realidad es triste, pero cuando sabemos que alguien está ahí no le damos mayor importancia, nos damos cuenta cuando la perdemos, cuando no podemos decirle a esa persona que la queremos, que deseamos pasar tiempo con ella y más aun, que nos perdone por todas las cosas que hemos hecho.

El problema es cuando la otra persona se cansa, se cansa de esperar una respuesta, un gesto que sinceramente cree que no llega, o si llega, lo hace demasiado tarde.

A lo largo de mi vida he visto muchos tipos de relaciones: las que se aman con la misma fuerza que se odian, los que parecen osos amorosos delante de la gente pero tienen problemas detrás, los que se ven sus problemas pero en realidad se quieren, aquellos que se quieren simplemente y sobretodo aquellos que no se quieren pero temen terminar solos.
Dentro de todas estas parejas, cada uno tiene una forma de amar: hay quien dice mucho "te quiero" pero no lo siente, hay quien no lo dice pero ama con locura, está el que lo demuestra con besos y abrazos y el que en realidad no demuestra nada pero tiene detalles especiales.

Todos ellos deben complementarse con la forma de querer de su pareja, dado que si no son correspondidas, es normal que uno de ellos al final deje de intentarlo.

Y creo que no hay nada más triste que dejar de intentar estar con la persona que quieres.

Hay una canción de Supersubmarina que me recuerda muchas veces esto.


miércoles, 29 de mayo de 2013

Mistake


Hay veces que te equivocas con gusto, que se repite esa equivocación como un patrón.

No dejas atrás esa piedra, aunque piensas: "Maldita piedra!"

Quizá sea hora de darle un buen puntapié, quién sabe.

sábado, 25 de mayo de 2013

Ex.


He estado pensándolo mucho, he reflexionado sobre los ex.

Los ex son ese tipo de persona que lo han sido todo, han sido tus mejores amigos, tus confidentes, tus amantes y simplemente, en su momento, lo fueron todo.
He estado pensando... ¿cómo alguien que es tan importante se convierte en nada?

Quiero decir, entiendo (y lo pienso sinceramente) que en todas las rupturas hay uno que dice "tenemos que dejarlo" y otro que aunque no quiera sólo suelta un "tienes razón".
A la segunda, le duele la separación, más que a la primera y necesita tiempo para ser capaz de recuperarse de la caída, de la decepción que provoca que una persona que aprecias te eche a un lado, pero... Y después?

¿Después qué? Ni saludos, ni sonrisa ni nada? Aceptación y ya está?

Me niego a creer que de alguien con quien has pasado tanto sólo pueda quedar eso.

Creo que se puede ser amigo de tu ex, siempre habrá tensión y comentarios que es mejor callar, pero... Puedes salir de fiesta con tu ex, a cenar y charlar y que no sea raro, puedes salir a tomar un café para ver como le va y qué es de su vida.

No quiero pensar que no puedo hacerlo, aunque somos las personas las que nos ponemos los límites en ese tipo de relaciones.

Los ex son ex por muchas razones, pero también fueron importantes para ti por otras muchas.
Sinceramente pienso que no debemos poner límites, los ex con el tiempo nos enseñan lo que hicimos mal y bien, lo que podemos mejorar y creo que nos ayudan a tener mejores relaciones después.

Se puede ser amigo de quien has querido, porque no nos engañemos, siempre quedarán cosas bonitas de ellos que nos recuerden los buenos momentos y eso, con los años, es lo que realmente vale.

jueves, 23 de mayo de 2013

Come back.


Tengo esa sensación de haberlo recuperado y me gusta. He vuelto a ver en esos ojos algo que hacía tiempo no veía, han vuelto nuestras risas al unísono y los pequeños insultos con cariño.

No sé, ha vuelto.

Quizá no al completo, hemos dejado cosas por el camino, recuerdos y promesa, pero al menos vuelvo a sentirlo como hace tiempo, cercano.

He pensado muchas veces que tal vez no fuera buena idea, que deberíamos alejarnos un poco más, como lo estábamos haciendo para poder sobrevivir enteros a esto que nosotros llamamos en algún tiempo remoto amor.
Después he comprendido que no, que para sobrevivir solo hace falta aceptarlo (cosa que debemos hacer), pasar página y seguir adelante.

Él lo hizo en su momento al igual que yo, así que tal vez estemos dispuestos a intentarlo, a intentar ser de nuevo amigos.

Ninguna palabra había sonado tan bien, la verdad echaba de menos muchas cosas de las que hacíamos juntos por diversión. Sé que no se parece en nada, de hecho no es lo mismo, pero puede que esta vez funcione, de una vez por todas.

Un abrazo es una manera de fusión, de no dejar ir a alguien, a mi el suyo me ha recordado que estaba cerca, que volvía a estar ahí, donde siempre había estado. Su olor y el tacto me han invadido, sin provocar las reacciones a las que estoy acostumbrada, la verdad, me ha traído calma.

Tal vez, las personas se vayan por cualquier razón aparente, que lo hagan por miedo a fallarnos o porque lo necesitan, pero lo más importante es que vuelvan.

sábado, 18 de mayo de 2013

Going away.


Nunca puedes tomar decisiones cuando estás decepcionado, seguramente te arrepentirás de ello pronto, tan pronto como se te pase la rabia.

Muchas veces es mejor tragarse el orgullo por una persona a la que aprecias y quizás valga la pena recuperar.
Jamás ha sido fácil olvidar y perdonar, personalmente siempre he pensado eso de: "Perdona pero no olvida". Quizás con 20 años toca madurar, olvidar y perdonar.

Cuando creces te das cuenta de la de estupideces que has hecho a lo largo de tu vida. Puede que en su momento no parecieran estupideces pero con una perspectiva más "adulta" o quizá externa lo son sin ninguna duda.

Me pregunto muchas veces, qué pensaría mi madre. No lo quiero pensar mucho, me dejó hacer las tonterías para que madurase y me diera cuenta sola de que realmente lo son.

No hablarle a un amigo o a alguien que realmente te importa un poco, es una estupidez.

Y sinceramente, comento gran cantidad de esas estupideces.