miércoles, 20 de noviembre de 2013
Forgive me.
Lo siento. Perdóname.
Por primera vez en una hora levanté mi cabeza y la miré. No sé que cara puse y en realidad no lo quiero saber, pero ella repitió: lo siento. Perdóname.
Nunca supe que decirle, en realidad yo le había estado haciendo daño durante tanto tiempo que jamás pensé en como se sentía o si en realidad ese dolor la mataba tanto por dentro como me está pasando a mi.
Ell, a pesar de todo, seguía ahí. La llamaba porque cualquiera me había hecho daño. No tenía excusa pero ella aliviaba el dolor. Siempre tenía las palabras adecuadas en su momento. Creo que ha sido a la única persona a la que he sabido abrirle mi corazón, pero no supe aliviar su dolor cuando me pedía perdón.
Se ha ido lejos. Para olvidarme me dijo. Me dio un beso, que sonó totalmente a despedida y me dijo que jamás podría querer a alguien tanto como a mi.
Antes de cerra la puerta volvió a repetir: Lo siento. Perdóname.
He abierto muchas veces su conversación, para decirle que yo también lo siento y que en realidad la he querido, tanto como a ninguna.
Tal vez mi forma de quererla no es la que se mereciera, y tal vez por eso ella lo hizo. Decidió que si no la quería, ella tampoco me estaba haciendo daño.
No se lo pregunté, y llevo 3 meses sin verla. La echo de menos, pero no se lo voy a decir.
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