martes, 22 de octubre de 2013

LN Granada.


Entró al metro como cada mañana. Siempre que salía llevaba los cascos puestos, con Avicii o Hardwell sonando estridentemente.
Eran las 8.20, miró atentamente como llegaba el metro, bastante lleno de gente (como de costumbre).
"De nuevo la horda de zombies ha llegado, run." Se rió para si misma, pero es que toda aquella gente con cara de perro y ojeras profundas le recordaban a "The Walking Dead".

Miró dentro buscando algo interesante que admirar durante los 20 minutos de metro que le quedaban (nadie dijo que vivir en una gran ciudad fuera fácil).
Buscó con la mirada, pero nada. Cambió la canción, sonaba LN Granada, de Supersubmarina. 
Le encantaba, demasiado bonita para ser cierta, tarareaba mientras su pelo se deslizaba por sus mejillas.

Se abrieron las puerta, y entró. Él con sus ojos azules como el cielo al alba, con su barba de un par de días.
En el fondo, siempre lo buscaba.

Él la miró como todos los días hacía. Con ese metro llegaba unos 5 minutos tarde a clase, pero la veía todas las mañanas, a ella, a sus ojos castaños y a su larga cabellera oscura.
Ella lo miraba, como siempre y hoy no iba a ser distinto, sus miradas se cruzan, y ella ríe.
Aparta la mirada, como avergonzada de que la vea, sin conocerla, tal y como es.

Ella se baja una parada antes de lo esperado, él dos detrás de ella.
Se ven todas las mañanas, sin conocerse saben exactamente lo que necesitan saber el uno del otro, excepto su nombre.
Se conocen más que algunas parejas que llevan años y para ambos eso es confuso, pero nadie dijo que el amor nos dejara las cosas claras, no?

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