viernes, 20 de diciembre de 2013

No hablé porque no había nada que decir.


Hoy entendido lo que dijo Einstein: "No hablé porque no había nada que decir."
Al parecer, hoy todo estaba dicho, ya no había más que sonrisas forzadas y un regusto de venganza al ver su cara de disgusto al verme allí.
Me pregunto como se puede odiar a alguien y a la vez quererlo y echarlo de menos. Es como una espiral de sustancias químicas que se arremolinan en sentidos contrarios.
Por ahora su cara de malestar me sirve, como fuerza, de que seguramente lo estoy haciendo bien. Que te odie y odiar no es malo, en cierta medida, y disfrutar del malestar en presencia de otros que te han subestimado, tampoco está de más.

Quizá sea solamente eso, un poco de odio. Un poco más en tu estilo, con su ironia y sus risas forzadas, con tus "no te hablo mirándote pero te miro para que veas que lo estoy haciendo". 

Bah, nunca hemos tenido solución acéptalo. Éramos el "quiero y no puedo" que la gente odia, y que a nosotros, extrañamente nos mantenía unidos. 
Nunca hubo solución ni final feliz porque simplemente no tocaba. Éramos demasiado distintos al resto como para darnos cuenta de que en realidad eso nos sostenía en este mundo lleno de locos, sí, locos como nosotros estábamos el uno por el otro.

Quizá solamente sea odio, porque ya lo dicen: "del amor al odio tan sólo hay un paso."

miércoles, 4 de diciembre de 2013

Grandpa.


Un día te pregunté si siempre estarías a mi lado, dijiste que sí. Pero como todas las personas mentiste.
Hace poco que te has marchado, sin decirme adiós. Te has marchado para no volver, para no abrazarme más.
Lo peor fue que te marchaste cuando yo estaba lejos, cuando no pude hacer nada.

Hay gente que supera estas cosas con alcohol, con deporte... Yo me emborracho de chocolate y recuerdos, hasta que pueden conmigo (ellos o las pastillas para poder dormir). Y me duermo para seguir soñando que no te vas, que puedo impedirlo, o que te quedas, para siempre como dijiste, no lo sé muy bien.
Sueño para poder abrazarte de nuevo, para ver esa sonrisa que al final solo era satisfactoria para unos cuantos.

Ojalá no te hubieras ido. Te echo de menos.

He superado rupturas que me han dejado el corazón hecho trizas, tristes despedidas y alguna que otra traición, pero se ve que no puedo. No puedo o no sé como superar tu marcha.
Todo me sabe a poco, y el mundo es un poco más gris, más oscuro, más... sin luz.

¿Cómo se quita esa sensación que pesa en el corazón? ¿¡Cómo?!
¿Como se dicen todo lo que deberías decir o se muestran las cosas que te han faltado por ver?
No existe respuesta alguna ahora, por tu parte para mis preguntas. Te marchaste con todas las soluciones y me dejaste un puzzle de muchos años deshecho, para que sola lo montara, y tú no lo vieras.
Sé que es mucho decir que por qué me has hecho esto. No es tu culpa, ni la de nadie en realidad. La vida que es así de puta. Pero a las putas se les paga y ella se ha cobrado ahora demasiado por un trabajo mal hecho.
Ella, o la maldita muerte. Que viene a recordarme lo poco que se puede disfrutar a veces de alguien.

Ojalá un botón para apagar los mares de lágrimas por las noches o los jodidos pensamientos. Ojalá un botón para quitarme los ojos tristes y devolverme tu sonrisa. Ojalá se terminaran las sonrisas tristes.

Ojalá un botón para olvidar todo desde el sábado.
Todo, excepto a ti.