Hoy entendido lo que dijo Einstein: "No hablé porque no había nada que decir."
Al parecer, hoy todo estaba dicho, ya no había más que sonrisas forzadas y un regusto de venganza al ver su cara de disgusto al verme allí.
Me pregunto como se puede odiar a alguien y a la vez quererlo y echarlo de menos. Es como una espiral de sustancias químicas que se arremolinan en sentidos contrarios.
Por ahora su cara de malestar me sirve, como fuerza, de que seguramente lo estoy haciendo bien. Que te odie y odiar no es malo, en cierta medida, y disfrutar del malestar en presencia de otros que te han subestimado, tampoco está de más.
Quizá sea solamente eso, un poco de odio. Un poco más en tu estilo, con su ironia y sus risas forzadas, con tus "no te hablo mirándote pero te miro para que veas que lo estoy haciendo".
Bah, nunca hemos tenido solución acéptalo. Éramos el "quiero y no puedo" que la gente odia, y que a nosotros, extrañamente nos mantenía unidos.
Nunca hubo solución ni final feliz porque simplemente no tocaba. Éramos demasiado distintos al resto como para darnos cuenta de que en realidad eso nos sostenía en este mundo lleno de locos, sí, locos como nosotros estábamos el uno por el otro.
Quizá solamente sea odio, porque ya lo dicen: "del amor al odio tan sólo hay un paso."