sábado, 29 de junio de 2013

He She Their.


Él la mira desde arriba mientras ella apoya su cabeza en su regazo. No se sabe expresar a si mismo lo que siente cuando la ve. Le diría muchas cosas pero en su cabeza suenan extrañas o demasiado atrevidas. Han pasado por demasiadas cosas.

Ella apoyada en su regazo lo ve reflejado en un cristal, la está mirando. Sabe perfectamente lo que siente cuando está junto a él. Todo es como debería ser. El mundo desaparece en la oscuridad de sus ojos cuando lo mira, el mal no existe para ella si él está cerca, pero han pasado por demasiadas cosas.

jueves, 27 de junio de 2013

Giulietta


Shakespeare escribió una de las historias de amor más hermosas y fatídicas, hablo de Romeo y Julieta (lo aclaro porque no sé que tipo de gente leerá esto, bueno ni siquiera sé si lo lee alguien, pero por si las moscas).

Ambientó la narración en Verona, Itália. Creo que todos sabemos en que consiste la historia de estos amantes, bueno, pues en Verona actualmente se encuentra la que llaman "La casa de Julieta", en ella se encuentra el famoso balcón y claro está una gran escultura de Julieta.

Dicen, que para tener suerte en el amor debes tocarle la teta a Julieta (es un poco irónico, dado que Julieta se suicidó por amor, un amor que no le dejaban vivir ni disfrutar), y si además le puedes escribir y dejar la nota entre los viejos muros de su casa.

Con 13/14 años, no lo recuerdo bien, fui a Verona con mis padres, y sí, fui a "La casa de Julieta", dado que anteriormente había estado en la casa de Shakespeare en Oxford, pero eso es otra historia.
Llegué y la vi, una majestuosa estatua de color marrón con la teta derecha (la que da suerte en el amor y eso) de color amarillo, como si fuera oro. Toda ella brillaba bajo la luz del medio día que conseguía meterse en aquel patio.
La recuerdo hermosa, y alta.
Subí con mi padre y le toqué la teta. La verdad es que le pedí un poco de suerte en el amor ( a esa edad sigues creyendo en príncipes azules y eso), pero además recuerdo haberle pedido papel y boli y pedirle con todas mis fuerzas que me diera amor, del que pudiera considerar verdadero, de los de película de Hollywood, de los que duele el corazón cuando se acaba. Le pedí un amor de esos.
Metí mi pequeña nota entre sus muros y me fui, pensando en parte que no serviría para nada y deseando por otra que funcionara.



Nunca he creído en nada de esto, ni le atribuyo mi vida amorosa a este hecho, pero tengo que aceptar que aunque unos años después he tenido un amor de esos que amas con locura, de los que duelen cuando se acaban.
Los he tenido dulces y suaves, en los que los besos rebozan amor y también en los que odias con la misma fuerza que amas.

Tengo curiosidad por saber si aun estará mi pequeña nota, con mi letra torcida en aquellos viejos muros.  Mi intención es volver a Verona y agradecerle haber podido tener amores como ese, de saber que es querer a alguien tanto que incluso duela.
Y si vuelvo, pedirle un favor más, pedirle algo tan fuerte y perecedero como grande sentimentalmente.

Nunca he creído en estas cosas, pero quizás pueda darle la gracias a Julieta por conspirar para que los grandes amores surjan y no mueran en cenizas.



lunes, 24 de junio de 2013

San Juan



Ayer fue la noche de San Juan, el solsticio de verano, una noche mágica dicen…
Depende de dónde seas hay unos rituales, en mi caso escribo tres buenos deseos en una hoja, los cojo fuertemente con la mano mientras a las 12 en punto, salto 12 olas, una por cada campanada y después lanzo mis deseos a la hoguera, para que el humo los devuelva al universo y me escuche (muy filosófico todo esto del universo…).
Otra gente lanza 3 deseos buenos al mar y otros tres malos a la hoguera, para que se quemen y no vuelvan.
En mi caso los malos mejor ni escribirlos ni desearlos, no sea caso que el universo se equivoque y me haga cumplir cosas malas.

Bueno, a lo que iba. Ayer, como buena noche de San Juan lancé mis deseos a la hoguera, y me sorprendí a mi misma de mis deseos.
No los tuve que pensar mucho, la verdad salieron solos, mi mano escribía y el boli obedecía. Cuando quemé el papel me di cuenta de que la mayoría piden deseos para si mismos, yo los pedí por los demás.

Al menos si se cumplen que hagan feliz a personas que quiero, que merecen cosas buenas, dado que siempre he pensado eso de que “el futuro y nuestra suerte los elegimos nosotros”, los deseos no sirven, esperar que los demás lo hagan por ti aún menos.
Así que si realmente se cumplen mis deseos veré algo que alegra a cualquiera, una bonita sonrisa y la felicidad en personas que quiero y sinceramente, espero y solo espero que esta vez y sólo por esta el universo me escuche y cumpla lo que deseé.

viernes, 14 de junio de 2013

Last Chance.


Pensamos que tenemos todo el tiempo del mundo, que podemos guardarnos las cosas para nosotros, que podemos agradecer a las personas lo que hacen por nosotros más tarde.
Nunca pensamos que puede que no haya más tiempo.

Es tan simple como parar en una carretera o estar dando clase, y enseguida el vacío.

Nadie se pregunta que pasaría si nos ocurriera algo malo. Para mi desgracia he estado en una de las dos partes, en la parte que llora y se pasa tardes en el hospital.
No es agradable ver como pierdes a alguien tan lentamente que se te escapa de tus manos, que no puedes hacer nada por impedir que esa persona se vaya de tu lado, que su corazón deje de latir.
En este mundo no nos avisan de que en un segundo la vida puede cambiarnos, puede dar un giro de 180 grados, de poner nuestro mundo del revés.

Así que sonará típico, pero... Decidle a vuestra madre que la queréis con locura, que cada día que está a vuestro lado es un regalo. Decidle a la persona que amáis lo que sentís por ella, lo que cada día os hace sentir cuando la veis llegar y se os ilumina la cara. Agradeced todo a las personas que velan por vosotros porque hoy las tenéis y tal vez mañana, pero todo os puede cambiar en un segundo y os aseguro que si no lo habéis hecho os arrepentiréis.

Más vale decir hoy lo que merecen escuchar que quedártelo en los labios y no poder decirlo jamás.

jueves, 13 de junio de 2013

No pain, no gain.


Muchas veces dejamos que el miedo nos invada, que nos paralice y llene todos nuestros pensamientos, no entendemos que ese miedo lo creamos nosotros y que, de la misma forma que fue creado también puede ser destruido.

Eso me recuerda en parte a la filosofía de Nietzsche, en la que según él hay cosas (en su caso Dios) que el mismo hombre ha creado pero ha olvidado su creación para acabar sometido a ella.
Pues con nuestros miedos pasa lo mismo.

Se puede tener miedo de todo, de terminar solo, a fracasar, a hacer el ridículo, a defraudar a alguien... Todos ellos surgen de las inseguridades que tenemos en nosotros mismos, mi pregunta es: ¿Si confiamos ciegamente en nosotros (dado que somos los únicos que haremos cosas por nosotros mismos) por qué nos auto-criticamos con fervor y rabia?

No lo entiendo.
Sabemos, y de sobra, que el ser humano es egoista, que piensa por él y no por los demás, no es un secreto que el altruismo está en extinción, entonces si lo sabemos... ¿Por que dejamos que los miedos, provocados por otros nos impidan hacer cosas?

Que ningún miedo a fracasar te impida hacer lo que debes y deseas.
Creo que como una amiga, alguno deberíamos tatuarnos-lo: "Lo que no se intenta nunca se sabe."
Y creo que no hay verdad más grande.

lunes, 10 de junio de 2013

True life.


Hay veces que no es suficiente saber las cosas, te las tienen que decir.
Puede que tengas un buen amigo que te escuche pasadas las 4 y que sin más comprenda aquello que dices.

Nunca debemos dejar que el preocuparnos por otras personas esté por encima de preocuparnos por nosotros mismos, simplemente no tiene sentido.

Tiendo, hablando de mi persona, a poner a los demás por delante de mis prioridades, con los años me he enseñado a controlarlo y a no esperar nada de nadie, puesto que de todas aquellas personas de las que he esperado cualquier cosa me han defraudado, lastimado e incluso avergonzado de tal manera y con tanta fuerza que a base de golpes me he enseñado.

El ser humano es así, se enseña golpe tras golpe, levantándose de la caída y recuperándose del golpe a cada cual más fuerte y contundente que el anterior.

La gente dice que "la vida aprieta pero nunca ahoga" pues en mi caso, mi vida me ha dejado sin respiración hasta ponerme morada.
Puedo decir que soy superviviente de mi propia vida, en la que mis decisiones me han llevado al caos, a la máxima incertidumbre y al punto álgido del dolor, pero también he estado en la cima, he llorado de felicidad y he reído a carcajadas.

La vida se trata de eso, de ser una luchadora, de afrontar las penas y los retos, de pillar "al toro por los cuernos", de mirar a la muerte a los ojos y decirle que te deje un día más.
La vida no es más que el resumen de nuestras decisiones, de nuestros actos y del cruce de caminos con otras vidas. Así que jamás hay que olvidar lo que somos, ni de lo fuertes que hemos sido y mucho menos de que sabemos recibir golpes, asimilarlos y reírnos en su cara y decirle a la vida: "golpeas como una nenaza."

miércoles, 5 de junio de 2013

Avanti.


Me pregunto muchas veces ¿por qué dejáis escapar a alguien que queréis cuando sabéis que es completamente vuestro?

Dejáis de luchar por esa persona cuando os ha entregado todo lo que tenía, cuando debería de ser al contrario. Deberías de despertarte todas las mañanas pensando que harás para sorprenderlo/la, si vas a tener 15 minutos de tu tiempo para darle un beso, decirle que le quieres y marcharte a tu casa, pero en cambio nos dedicamos a dejar de hablar, de dar largas para no ver a esa persona.

La realidad es triste, pero cuando sabemos que alguien está ahí no le damos mayor importancia, nos damos cuenta cuando la perdemos, cuando no podemos decirle a esa persona que la queremos, que deseamos pasar tiempo con ella y más aun, que nos perdone por todas las cosas que hemos hecho.

El problema es cuando la otra persona se cansa, se cansa de esperar una respuesta, un gesto que sinceramente cree que no llega, o si llega, lo hace demasiado tarde.

A lo largo de mi vida he visto muchos tipos de relaciones: las que se aman con la misma fuerza que se odian, los que parecen osos amorosos delante de la gente pero tienen problemas detrás, los que se ven sus problemas pero en realidad se quieren, aquellos que se quieren simplemente y sobretodo aquellos que no se quieren pero temen terminar solos.
Dentro de todas estas parejas, cada uno tiene una forma de amar: hay quien dice mucho "te quiero" pero no lo siente, hay quien no lo dice pero ama con locura, está el que lo demuestra con besos y abrazos y el que en realidad no demuestra nada pero tiene detalles especiales.

Todos ellos deben complementarse con la forma de querer de su pareja, dado que si no son correspondidas, es normal que uno de ellos al final deje de intentarlo.

Y creo que no hay nada más triste que dejar de intentar estar con la persona que quieres.

Hay una canción de Supersubmarina que me recuerda muchas veces esto.