lunes, 26 de enero de 2015
Let it be.
¿Somos conscientes realmente de lo que decimos cuando nos enfadamos?
Es una pregunta que ronda mi cabeza des de hace un tiempo y pensándolo bien, creo que es un 50-50. Es decir, hablamos rápido y mal cuando nos sentimos así, hablamos con ganas de hacer daño y eso, sin duda, es la peor forma en lo que lo hacemos.
Creo, que el ser humano responde a un ataque con más daño, y ya lo dije una vez, las palabras las carga el diablo.
Sí, seguro. Sabemos lo que decimos porque lo hacemos para hacer daño, y no cuenta con que después te arrepientas y pidas perdón, porque hay palabras que no se olvidan y personas que prefieren no olvidar.
Vas a buscar en tu interior aquella cosa que pueda hacer que salgas menos dolido de una discusión, y digo menos dolido, porque aceptémoslo en las discusiones nadie sale ganador, al menos en mi humilde opinión.
Complicamos todo lo que se nos pode delante, y no me vengáis con que vosotros soy "carpe diem", y que simplificáis las cosas porque ahora se lleva eso.
Dejad de engañaros a vosotros mismos, de verdad, que seréis más felices. Lo complicamos porque creemos que sabemos como reaccionaran las personas con las que discutimos, porque los conocemos y sabemos como son. Lo complicamos porque queremos que la conversación salga como lo hizo en nuestra cabeza, y cuando cambia atacamos cual animal arrinconado.
Por eso se os ocurren respuestas ingeniosas cuando repasáis la conversación.
Sabéis, estoy harta de complicarlo. Así que me dispongo a hacer lo que dicen los ingleses: "Let it be."
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