sábado, 15 de noviembre de 2014
Malditos.
Malditos inconscientes que no saben lo que dicen. Malditos aquellos que hablan más por las espaldas que a los ojos. Malditos aquellos pobres que aprenden a confiar en quien no deben.
No hay quien los entienda.
Sé con cierta seguridad que vemos el mundo con distintos ojos, que dos personas no ven el mismo color o exactamente las mismas formas, pero el otro día una amiga me dijo que hay gente a la que se le ve a leguas que es mala, que es un mal bicho que dice mi madre.
Si ciertas personas, como mi amiga en este caso, pueden ver que hay gente mala (y con mala me refiero a que se alegra de que a alguien le pase algo malo mientras él/ella salga beneficiado) ¿Por que los demás no?
Ciertas veces decidimos confiar en quien no debemos y como una vez leí "no todo aquel que te pregunta quiere saber realmente como estás, algunos sólo quieren saberlo para poder hacerte daño." Y llega un punto en que es tan difícil saber en quien puedes y en quien no que dejas un poco de confiar, y lo haces un poco con todos y en realidad con nadie. Pero claro, después ves lo que pasa en muchas reuniones de amigos o conocidos que hoy se hablan como si fueran BFF (no me apetece escribirlo, más sencillo así..) y ayer se tiraban puñales a la espalda entonces me dan ganas de decir lo que he dicho al principio, malditos aquellos que hablan más por las espaldas que a los ojos.
Porque sí, con el tiempo me he enseñado que las palabras las carga el diablo y que se puede hacer mucho daño contando una mentira o una verdad y lo que creas de esas palabras viene ligado a lo que realmente confíes en esa persona.
Y al final, como todo, es culpa nuestra por no saber diferenciar, por abrirte a alguien que en realidad te quiere ver cerrado y dejar que las palabras como los cristales que son, te hagan daño.
Pues como estoy harta, lo vuelvo a decir, malditos aquellos que nos han hecho daño por confiar.
miércoles, 27 de agosto de 2014
Something new.
He escuchado esa afirmación un montón de veces en muchas bocas diferentes que, como yo, creían que eso era verdad.
Digo creían porque el tiempo demuestra, y lo hace con bastante frecuencia, que la gente siempre es igual.
El problema es que nos empeñamos en pueden cambiar y que lo harán porque les importamos, o sencillamente lo hacen porque se dan cuenta de aquello que han hecho mal.
Disculpadme que os lo diga, pero es un error. Una persona siempre es igual, su forma de ser no cambia, cambian sus gustos o sus aficiones o incluso las aspiraciones que tiene pero no su forma de ser.
Se puede esconder, camuflar e incluso negar.
Y eso no es malo, la verdad. Eso de que la gente no cambie.
Creo, y he llegado a esta conclusión a base de "ensayo/error", de que siempre hay que querer las partes malas y buenas de una persona, las cosas que cambiarías y las que no.
Si intentas cambiar a alguien, llegará un punto en que no conocerás a la persona que tienes al lado, en cambio, si son estáticas siempre sabes lo bastante de esa persona como para evitar esa parte que te disgusta.
No sé, quizá me equivoque y si se pueda cambiar. Quizá aquellos que creen que sí se puede tengan razón, pero recordemos que el ser humano es el único animal que tropieza dos veces con la misma piedra.
viernes, 18 de julio de 2014
Extremos.
Dicen que los extremos no son buenos. Pero he estado pensando, y ¿que pasa con los extremadamente enamorados o los extremadamente decepcionados?
¿Es bueno estar extremadamente algo?
Siempre pensé que los extremos no estaban hechos para mi y que es mejor estar en una posición central para todo.
No hace mucho estoy en un extremo. Extremadamente harta, extremadamente molesta y extremadamente decepcionada.
Jamás he sabido como salir de uno de esos extremos y quizás quedarme en ellos no sea precisamente lo correcto, pero si he estado en la parte extrema mala creo que por lo consiguiente me debería tocar estar ahora en la parte extrema buena, es decir, extremadamente feliz, extremadamente contenta, extremadamente algo.
Mi madre dice que no puedes decir que algo no te gusta si no lo has probado y en este mundo no todo son blancos o negros pero seamos sinceros, son los que más nos atraen.
viernes, 13 de junio de 2014
Silence please
miércoles, 21 de mayo de 2014
Insomnio.
Y el insomnio ha cogido por costumbre quedarse a dormir conmigo por las noches.
Me susurra al oído nuestras batallas más importantes, como el día en que una moneda de dos euro se convirtió en aliciente para tumbarte en el suelo y quedarme con las ganas de besarte.
Nunca fue un buen compañero, el insomnio digo. Se queda, como un gorrón, sin pagar por las horas de sueño que pierdo recordando aquello que pude mejorar y sin duda hace un gran "sinpa" cuando se trata del dolor. Él viene y como te he contado, me susurra nuestras historias, y duelen. Cuanto más se queda, más duelen.
Y aqui me tienes, escribiendo lo que me dice porque el cabrón no quiere irse y dejarme aceptar que perderte es perderme en un mundo sin horas de sueño, ni despertares con besos y olvidémonos de los abrazos a media tarde.
Parece que se va, me ha dicho que mañana vuelve. Que lo espere despierta, que quiere contarme más historias.
Vuelve, por favor. Y dile que tú me las contarás.
martes, 20 de mayo de 2014
El olvido está lleno de memoria.
Se nos han a acabado las noches en las que nos quedamos despiertos para explorar el cuerpo del otro.
Se nos han acabado los días en los que amanecer vestidos no era un insulto sino una señal de que había que cuidar al otro.
Y es que como dice Benedetti: "El olvido está lleno de memoria." Y tanto que si.
Te veo en las calles, en el metro huelo a alguien que lleva tu colonia y me pierdo. Te veo en mi habitación, tirado en la cama donde antes éramos dos. Está muy vacía des de entonces. Y no me gustan las camas medio vacías.
Se nos han terminado las mañanas y las noches y ya no queda mucho que salvar. Tal vez Benedetti tenga razón y haya que recordar mucho para que una brecha deje de doler. O quizás se trate de olvidar para ser capaz de recordar.
No lo tengo muy claro.
Hoy he vuelto a leer un texto sobre 13 razones para quedarse. Me quise quedar por esas 13 y quizás por 13 más y me fui por la única que no tenia prevista.
martes, 25 de marzo de 2014
Eco.
Y notas en el pecho un eco del dolor provocado hace años, hablo de ese dolor en el corazón como si te lo apretaran y no supieras que hacer para detenerlo.
Hablo del eco de una sensación, de un rumor, de una historia.
Tendemos a protegernos a nosotros mismos con corazas que evitan que entre nada, que te importe algo más que lo mínimo. A veces es difícil.
Hay gente que soporta el mundo en sus hombros sin importar cuanto pese y sin pensar en cuánto tiempo podrá continuar.
Me pregunto que le pasa a la gente a la que las piernas le flaquean, que decide que está harta de llevar a cuestas el mundo, el suyo y el de los demás, que quiere notar un alivio en el alma.
miércoles, 19 de febrero de 2014
Y...
Y lo sientes en tu garganta como si estuvieras a punto de vomitar, pero no dices nada. Y vuelve con más fuerza, un nudo en la garganta que no te deja respirar, que hace que te duela el estómago y que no puedas hablar.
Y lo dejas, ahí donde está, porque eres demasiado cobarde para decirle que se quede o quizá demasiado tonta como para no decirle que se vaya. Y ahí está, que ni se queda ni se va, que te mira con esos ojos con los que dice "no hagas ninguna tontería", y tú lo vomitas, como cuando liberas el tapón de la bañera y toda el agua fluye de nuevo, y le dices que no puedes más, que estás harta, de unos y de otros, que te ayudó a encontrar el oasis pero hay demasiada gente que lo conoce ya, que era más bonito cuando sólo tú caminabas por él en la soledad y el silencio. Y lloras, por dejar ir aquello que debería quedarse y entonces sientes como la presión sale a través de tus lágrimas y que el nudo en la garganta ha dejado de molestar, y te abrazas a ti misma porque ya no hay nada más que puedas hacer.
martes, 11 de febrero de 2014
Grey
Es triste ver los días grises empezar, aquellos en los que tu humor en tan oscuro como las nubes que tapan el sol.
No nos gusta salir de casa, ni poner buena cara a la gente, simplemente vamos al son del tiempo. Puede que los días duren semanas y meses, y que nunca lleguemos a ver ni el sol ni la luna y mucho menos, las estrellas, pero siempre hay un día en el que de entre las nubes el sol consigue hacerse un hueco, y con fuerza ilumina algún lugar.
¿No os habéis quedado bajo un rayo de sol sintiendo el calor? Ese que os quema las mejillas y os alienta para seguir un poco más.
Me hace pensar en esas personas que son el sol de todo el mundo, que siempre sonríen, baila, gritan y bromea y que un día son grises, como el cielo que anuncia tormenta.
Siempre piensas que al final saldrá el sol, que después de la tormenta siempre viene la calma, pero los ves, más tristes y grises de lo normal y te puede.
He intentado ser el sol de alguna de ellas, esa estrella que les calienta las mejillas y mejora el ánimo, nunca sé si lo he conseguido, pero creo que el esfuerzo vale la pena.